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Fortalecer la prevención del suicidio, recomienda la Asociación de Hospitales de Risaralda

En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la Organización Mundial de la Salud, OMS, indica que son cerca de 800 mil las personas que se quitan la vida y otro tanto intenta hacerlo, por eso indica que estos hechos se convierten en una tragedia que afecta a las familias y cada comunidad en un país y tienen otros efectos a futuro.

Según el instituto de Medicina Legal, en lo que va del presente año se han presentado 1.458 personas se han suicidado en Colombia, de los cuales 165 son menores de edad, lo que para esta entidad es un aumento considerable de los casos que involucra a jóvenes menores de los 17 años de edad.

El suicidio es un grave problema de salud pública; no obstante, es prevenible mediante intervenciones oportunas, basadas en datos fidedignos y a menudo de bajo costo. Para que las respuestas sean oportunas se requiere una estrategia de prevención del suicidio multisectorial e integral.

Tanto la OMS como el Instituto Nacional de Salud, coinciden en un vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos relacionados con la depresión y el consumo de alcohol), muchos suicidios, se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicos.

Además, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas. Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes, las comunidades indígenas. Las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales y los reclusos. Con diferencia, el principal factor de riesgo de suicidio es un intento previo de suicidio.

Prevención

Los suicidios son prevenibles. Por esto desde la Asociación de Hospitales de Risaralda, se proponen algunas medidas que se pueden adoptar entre la población, los grupos de población y las personas para prevenir el suicidio y los intentos de cometerlo. Esas medidas incluyen:

  • Restricción del acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos)
  • Información responsable por parte de los medios de comunicación
  • Las intervenciones escolares
  • Introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol
  • Identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo
  • Capacitación de personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas;
  • Seguimiento de la atención dispensada a personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo comunitario.

El suicidio es un problema complejo y, consiguientemente, las actividades de prevención exigen la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluidos los de salud, educación, trabajo, agricultura, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación. Esas actividades deben ser amplias e integradas, dado que ningún enfoque individual por separado puede tener efecto en una cuestión tan compleja como el suicidio.

El suicidio es una de las condiciones prioritarias del programa de acción para superar la brecha en salud mental establecido por la OMS en 2008, que proporciona orientación técnica basada en pruebas científicas con miras a ampliar la prestación de servicios y atención de problemas de salud mental, neurológicos y abuso de sustancias. En el Plan de acción sobre salud mental 2013-2020 los Estados Miembros de la OMS se comprometieron a trabajar para alcanzar la meta mundial de reducir las tasas nacionales de suicidios en un 10% para 2020.

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